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Sabado, 29 de Noviembre de 2014

Lo sabemos todo antes

30.03.2012

El fútbol es un deporte con muchísimas virtudes. La historia demuestra como este deporte ha ayudado a la integración, ha servido para limar asperezas a nivel político y a nivel social, además de cumplir su función de espectáculo de masas.

También es verdad que a menudo ha sido utilizado por el poder político para “adormecer” a los ciudadanos y para convertirlo en un símbolo de identidad, de resistencia, de nacionalismo o de partidismo. Es en este último caso cuando los hechos estrictamente deportivos pueden generar grandes tragedias.

La manipulación política o sectaria del fútbol, un deporte que reúne multitudes, puede provocar hechos graves y se pueden producir altercados que deriven en tragedia. Casi siempre lo deportivo es la excusa, pero en el fondo del desastre subyacen otros motivos. e

Hoy Vertele reflexiona, en imágenes, sobre partidos que acabaron en masacre. Gracias a la televisión hemos podido asistir  a varias tragedias que utilizaron el fútbol, pero que reflejan problemas mucho más graves a nivel político, social, étnico o religioso.

Las imágenes de estos terribles sucesos llegaron a todo el mundo y perduran en el recuerdo:

La batalla de Port Said provocó 74 muertes

El pasado 1 de febrero de 2012 en el Estadio de Port Said, en Egipto, se jugaba un partido de liga entre el equipo local, el Al-Masry y el Al-Ahly. Al termino del encuentro, con victoria por tres goles a uno de los locales, la hinchada local se puso a perseguir a los jugadores y aficionados del Al-Alhy, que es el club más relevante del país. Los radicales habían entrado al estadio con botellas, piedras y cuchillos. Aquello se convirtió en una encerrona terrible. Murieron 74 personas y 1000 resultaron heridas.

Documento de informativo de Euronews con lo que sucedió allí

La política tiene una presencia fundamental en esta tragedia.  El Al-Alhy, se identifica plenamente conel fenómeno de la “Primavera Árabe” y la firme oposición de muchos egipcios al régimen de Mubarak. El Al-Masry, equipo local de Port Said, pasa por apoyar al antiguo régimen y a los que continúan defendiéndolo actualmente, en una época de transición. Los incidentes se entienden en el contexto de una venganza de su afición.

El problema es gravísimo, ya que afecta a un país entero como es Egipto y por desgracia, el fútbol ha sido la excusa para que se produzca una “barbarie”.

La batalla campal del estadio Maksimir de Zagreb anticipó la guerra en los Balcanes

El 13 de mayo de 1990, en uno de los últimos partidos de liga en la ex-Yugoslavia, se enfrentaban el Dinamo de Zagreb (actual Croacia) y el Estrella Roja de Belgrado (actual Serbia).  En ambos equipos comenzaron su carrera jugadores que han hecho historia en el fútbol. Boban y Suker (ambos croatas) estaban en aquel Dinamo. Prosinecki (croata de nacimiento) y Pancev (macedonio de nacimiento), por ejemplo, estaban en aquel Estrella Roja, todos bajo la misma bandera, la de Yugoslavia.

Unos 3.000 seguidores del Estrella Roja (serbios) viajaron a Zagreb para ver en directo el partido. Su líder era Zeljko Raznjatovic, que durante la guerra fue un líder para-militar serbio, acusado de numerosos crímenes de guerra, y apodado “Arkan”. Fue asesinado en enero del año 2000, cinco años después de la conclusión del conflicto.

Documental tremendo sobre los sucesos de aquel día

La rivalidad de ambas hinchadas era terrible en lo deportivo y el clima político en Yugoslavia era irrespirable, tras la decisión de los croatas de buscar la independencia. Durante el día se produjeron enfrentamientos en la ciudad y a la hora del partido, la tensión era evidente .

Los aficionados serbios, situados en uno de los fondos del estadio realizaban cánticos ofensivos a la ciudad de Zagreb y al que sería líder político de Croacia durante el conflicto, Franjo Tudjman.

A poco de iniciarse el partido, arrancaron las sillas, lanzándolas contra los aficionados locales. Se montó una auténtica batalla campal.La policía, la mayoría de origen serbio, no hizo mucho por detener las agresiones, pero sí intentaron detener a la afición local, la del Dinamo, cuando se dirigió hacia el fondo donde estaban los seguidores del E.Roja para repeler las agresiones.

Durante una hora se vivieron escenas dantescas, con numerosos heridos por arma blanca y la policía utilizó gases lacrimógenos para disolver la pelea.

Una de las anécdotas de aquella locura la protagonizó Boban, gran jugador de la selección croata años después.  En su intento por defender a su propia afición lanzó una patada a un policía, que resultó no ser serbio, sino bosnio-musulmán. Fue sancionado con seis meses sin jugar y se perdió el Mundial de Italia 90, celebrado un mes después. Fue la última vez que Yugoslavia jugó una gran competición de fútbol bajo una misma bandera. Boban pasó a ser un héroe en Croacia y el policía le perdonó públicamente un poco después.

El partido no se jugó, la liga la ganaría el Estrella Roja, al igual que la siguiente temporada, la última de la liga yugoslava como se conocía hasta el momento. En 1991, Croacia y Eslovenia declaraban su independencia y comenzaba el conflicto bélico.

Consecuencias

La UEFA no permitió a Yugoslavia disputar la fase final de la Eurocopa de Naciones que se celebró en Suecia en 1992, al estar el país inmerso en un conflicto armado terrible.

Aquel partido que nunca se jugó, está considerado como uno de los primeros acontecimientos en los que se pudo observar el odio y la sinrazón que asoló los Balcanes desde 1991 a 1995.

La tragedia de Hillsborough, en Inglaterra, acabó con la vida de 96 personas

La F.A. Cup es una competición histórica a nivel mundial, probablemente la competición de Copa más bonita de todas las que se celebran a nivel mundial. Pero tiene un día negro, del que se cumplirán 23 años el próximo día 15 de abril

El 15 de abril de 1989 se iba a disputar una de las semifinales de la competición en el estadio de Hillsborough, en Sheffield, entre el Liverpool y el Nottingham Forest. La Federación inglesa había elegido ese estadio para jugar las semifinales que eran a partido único, como es en la actualidad.

El estadio, construido en 1899, se había quedado viejo, no estaba preparado para acoger a 25.000 aficionados de cada equipo. La tribuna oeste del estadio, conocida como Leppings Lane, era pequeña, se accedía a ella por pasillos estrechos y finalizaba en una valla que la separaba del terreno de juego.

Vídeo ilustrado con fotos de lo que pasó aquel día

La grada se iba llenando de aficionados del Liverpool y escasos minutos antes de comenzar el partido, la sensación era que ya no había capacidad para más gente.

Con el partido ya comenzado, seguían entrando aficionados desde la calle a esa grada, y la policía no detenía el flujo de gente. Los espectadores que lo lograron, saltaron al campo y comenzaron a pedir auxilio a los propios jugadores porque ya no podían respirar. La gente que entraba iba empujando a los que estaban dentro y los espectadores de la grada eran presionados contra las vallas.

La policía, incomprensiblemente, se negó a abrir las puertas pequeñas por las que la grada tenía acceso al terreno de juego,  supongo que para evitar la invasión de campo. En el minuto siete se paró el partido. Aquel “descontrol” concluyó con 96 muertos, todos aficionados del Liverpool, la mayoría por asfixia.

Consecuencias

El juez Peter Taylor fue designado por el gobierno para investigar al tragedia, dirimir responsabilidades y elaborar un informe de todo lo sucedido. A raíz de aquella tragedia, se eliminaron las vallas de los estadios, se obligó a los clubes a tener todas las localidades de asiento para que nunca más pudiera ocurrir algo así.

Heysel, Bélgica, el día que se jugó el partido a pesar de que habían muerto 39 aficionados

El 29 de mayo de 1985 se disputaba la gran final de la Copa de Europa de aquel año en el Estadio Heysel de Bruselas, entre la Juventus de Turín y el Liverpool. Dos grandes de Europa se iban a jugar la máxima competición europea a nivel de clubes.

En aquel momento, Liverpool y Juve eran los mejores equipos de Europa, había una gran rivalidad, y el partido se presentaba como un gran duelo entre el fútbol italiano, (Italia había sido campeona del mundo en 1982 en el Mundial de España) y el fútbol inglés, que había conseguido siete de las ocho últimas Copa de Europa.

El año anterior se habían producido incidentes en la final de la Copa de Europa en Roma, entre la Roma y el propio Liverpool y el ambiente no era el idóneo. Además, en aquellos años, el fenómeno de los “Hooligans” estaba de moda en Inglaterra. Todos los equipos tenían aficionados radicales, de diferentes ideologías, que provocaban numerosos altercados en cada ciudad donde se disputase un partido.

En este vídeo se puede ver lo que sucedió en Heysel

Una hora antes de encuentro, en una de las zonas de pie del estadio, los aficionados del Liverpool comenzaron a lanzar objetos a los seguidores de la Juve. Además se abalanzaron sobre ellos. Los italianos intentaron huir de los hooligans pero por un lado se encontraron con un muro de hormigón y por el otro con la valla que separaba la grada del terreno de juego. La tragedia era inevitable.

Muchos aficionados de otras zonas del estadio acudían hacia allí, con diferentes intenciones. La policía cerró los accesos, intentó dispersar la pelea y evacuar gente. Las ambulancias entraron al terreno de juego pero nada se hizo a la velocidad necesaria y aquella tragedia concluyó con 39 muertos, 34 aficionados de la Juve, dos ciudadanos belgas, dos franceses, y un inglés. La mayoría de ellos por asfixia.

La autoridades decidieron disputar el partido, pensando que, si no se hacía, los incidentes irían a más. Una decisión incomprensible. Los capitanes de ambos equipos, G.Scirea por la Juve, y Phil Neal por el Liverpool, leyeron un comunicado en italiano y en inglés para intentar calmar a las aficiones.

La final la ganó la Juve por un gol a cero. El gol lo hizo el actual Presidente de la U.E.F.A., Michel Platini, de penalti. Un gol que celebró efusivamente. Aquello fue muy criticado. Platini declaró que desconocía que había habido fallecidos. Dijo que a los jugadores no se les comunicó la magnitud de aquel desastre.

Consecuencias

La U.E.F.A castigó a los equipos ingleses con cinco años sin poder disputar competiciones europeas y al Liverpool con diez años sin poder hacerlo, aunque después le rebajaron la sanción a seis.

El partido de fútbol que desató la guerra entre Honduras y El Salvador

Así se conoce a la guerra que se produjo entre Honduras y El Salvador en 1969. La guerra duró seis días y, como en otros conflictos, los partidos que disputaron un mes antes entre ambas selecciones, en la fase de clasificación para el Mundial de México 70, adelantó lo que vendría un mes después.

Aquellos partidos fueron el ejemplo de las tensiones políticas entre ambos países.  El 6 de junio jugaron en Honduras y ganaron los hondureños por un gol a cero, el 15 de junio jugaron en el Salvador y ganaron los salvadoreños por tres goles a cero. En ambos partidos se podía respirar una gran tensión con el fútbol como excusa.

Los políticos aprovecharon el fútbol para incendiar a la población, debido a otros problemas que tenían ambos países.

Primera parte del relato de lo que sucedió en aquella guerra

El desempate se jugó el 27 de junio en Ciudad de México, en el imponente estadio Azteca de México. Un día antes del encuentro, El Salvador rompió relaciones diplomáticas con Honduras.  Allí venció tres a dos El Salvador, clasificándose para el Mundial. 17 días después, El Salvador atacó por tierra y aire Honduras.

Causas reales del conflicto

La tensión entre ambos países tenía su origen en los miles de salvadoreños que emigraban a Honduras para trabajar.

La decisión del gobierno hondureño, en 1969, de expulsar a todos los salvadoreños que vivían en Honduras desató la tormenta.

Segunda parte del relato de lo que sucedió en aquella guerra en este documental

El gobierno salvadoreño aprovechó la ocasión para “calentar” aún más a sus ciudadanos y el 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño invadió Honduras, y estuvo cerca de llegar a la capital, Tegucigalpa.

Dependiendo de las fuentes que daban las noticias, fallecieron entre 2.000 y 6.000 civiles, además de resultar heridos unas 15.000 personas.

El 20 de julio ya estaba firmado y en vigor el alto el fuego. El Salvador retiró sus tropas poco a poco a primeros de agosto.

Los dos países firmaron en Lima, Perú, el Tratado General de Paz el 30 de octubre de 1980 dejando la potestad de resolver el problema fronterizo a la Corte Internacional de Justicia.

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