¿Puede una cadena de televisión pagar un dineral por los derechos de un gran formato internacional y que una emisora de la competencia ponga en marcha uno igual al día siguiente? Si introduce los cambios necesarios y el juez considera que la expresión de la idea es diferente, la respuesta es sí

03.03.2003

Hoy por hoy, no existe ningún marco legal para la defensa del formato televisivo. Después de consultar a varios profesionales del medio, ésa es la conclusión a la que llega Gloria Salo, responsable del Departamento de Nuevos Proyectos de Telecinco en el capítulo “Cómo se defiende un formato” que incluye el libro ¿Qué es eso del formato?, publicado recientemente por la Academia de Televisión.

Los conflictos entre productoras de televisión por la originalidad de un formato están a la orden del día, especialmente con la proliferación de reality shows en todas las cadenas y las sutiles diferencias que a veces existen entre unos y otros. El más reciente en España es el protagonizado por Operación Triunfo y Popstars. La demanda interpuesta por Videomedia contra Gestmusic por supuesto plagio de su formato Popstars fue desestimada a comienzos de diciembre pasado al considerar el juez que había suficientes diferencias entre el concurso de TVE-1 y el Popstars originario. Por su parte, Gestmusic interpuso posteriormente una querella contra Videomedia por presunto plagio de Popstars España con respecto a Operación Triunfo, que se encuentra a la espera de un dictamen definitivo.

Cuando una cadena compra un formato, está adquiriendo también el know how de sus creadores. De nada le sirvió a Televisa, que se hizo con los derechos de Operación Triunfo para producir en México, cuando la cadena rival TV Azteca se adelantó con La Academia, un programa de gran similitud con el concurso de Gestmusic que se hizo rápidamente con el respaldo de la audiencia mexicana, a pesar de las acusaciones de plagio emprendidas por Televisa y Endemol.

Según Hugo Écija, socio fundador de Écija y Asociados, especializado en derecho audiovisual, “hay un gran vacío y mucha dispersión de leyes. Se van poniendo parches en temas de retransmisiones deportivas o de televisión por cable. Para televisión sólo existe la Ley de Televisión sin Fronteras, una directiva comunitaria creada en 1989... y luego está el tema de la regulación de la contraprogramación que es algo muy concreto”. Ante este vacio legal, la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA) ha pedido al Gobierno una ley audiovisual en la que recoja la diversa normativa existente en el sector.

Las diferencias entre el modelo latino y el anglosajón

Actualmente, en España, las obras audiovisuales están protegidas por la legislación de derechos de autor y de los titulares de derechos conexos: artistas, intérpretes o ejecutantes, productores de fonogramas y de grabaciones audiovisuales, productores de bases de datos y entidades de radiodifusión.

En el modelo anglosajón, al productor se le considera autor de la obra audiovisual, mientras que en el latino los autores son las personas físicas que contribuyen a la creación de la obra -directores-realizadores, los compositores musicales, guionistas, argumentistas y dialoguistas, etc-. Es decir, en el modelo latino, para que el productor pueda explotar la obra necesita que cada uno de los autores le ceda los derechos. El problema está precisamente aquí, en que no se reconoce al creador de la obra original, explica Écija, lo que dificulta la defensa del formato.

Además, en otros países se toman el tema más en serio: "En España el mismo juez se encarga en una mañana de un divorcio, de una quiebra y de malos tratos. En otros países hay juzgados específicos para cada cosa. En Alemania y EE.UU., los abogados están especializados, se llaman "Bussiness and Legal".

Cuanto más elaborado, mejor protegido

En lo que no hay duda es que cuanto más elaborado esté un formato, más fácil será de proteger. Lo importante son las características que diferencian un programa de otro del mismo tipo, y lo que se protege es el desarrollo posterior de la idea: la estética, el estilo, el presentador, la estructura, etcétera, será lo protegible y no la idea en sí. Es decir, más que las ideas, lo que se protege es “la expresión de las ideas del autor”. La idea pasa a ser obra cuando se expresa, cuando se desarrolla. “Hay gente que se pasa toda la vida registrando una idea y no se da cuenta de que eso no sirve de nada”, dice Écija.

Sobre cómo hacer un peritaje de un formato, Álvaro Augustín, presidente de Estudios Picasso, comenta: “Se hace viendo cuál es el elemento de talento y de idea novedosa que hay. Hay que ver dónde acaba la idea genérica y donde empieza de verdad el formato del programa”.

La necesidad de buscar un criterio común

Otro punto en el que coinciden todos los profesionales es en la necesidad de asociación entre los sectores del medio. Un primer intento es FRAPA, organización que representa a algunas de las grandes productoras internacionales, aunque hasta ahora ha resultado poco eficaz porque todas las compañías terminan “barriendo para casa”. Patrice Leurent, de la compañía Adventure Line Productions, que forma parte de FRAPA, opina: “Hay que conseguir una asociación de productores y difusores que se pongan de acuerdo sobre las nociones que definen el formato y las ventajas que se puede tener de esta asociación”. Pilar Tabares no entiende cómo “hay formatos por los que se paga un montón y luego viene otra televisión y te los copia. Yo siempre que me dan algo para leer, lo primero que pregunto es si está registrado”.

Los conflictos más sonados

Big Brother y Survivor han protagonizado algunos de los conflictos legales internacionales más sonados. La productora inglesa Castaway, propietaria de Supervivientes demandó a Endemol en 1999 por el estreno de Gran Hermano, finalmente desestimada por un tribunal de Ámsterdam. En otra ocasión, Endemol demandó a Videomedia por Directo al corazón (Telemadrid), al alegar que era una copia de su formato, Lo que necesitas es amor, del que Videomedia tenía los derechos sólo para Antena 3, a lo que el presidente de la productora española, Jorge Arqué, alega “es una evolución de los programas reality de amor” y “los sentimientos no son propiedad de nadie”. El juez dio la razón a Videomedia después de que ésta demostrara múltiples diferencias entre los dos formatos.

El contencioso más recordado en España fue el que enfrentó a Emilio Aragón y José Frade por Médico de familia. Frade demandó a Aragón argumentando que él tenía escrita una serie de un viudo con tres hijos que había contado a Emilio Aragón padre. El juicio lo ganó fácilmente Aragón después de que los guionistas de la serie de Globomedia testificaran respondiendo a preguntas precisas cómo “¿por qué el abuelo es ferroviario?” o “¿por qué se llaman así los niños?”. Como recuerda Écija, “al cuarto día sacamos unos documentos falsos de Frade y el fiscal presentó una demanda contra éste por falsificación de documentos y fraude judicial”.

*Fuente: "¿Qué es eso del formato? Cómo nace y se desarrolla un programa de televisión". Gloria Salo. Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. Editorial Gedisa.

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